Definición
Los cuatro procedimientos genéricos de verdad (procédures génériques de vérité) constituyen una de las tesis arquitectónicas más específicas de la filosofía de Alain Badiou, formulada sistemáticamente en El ser y el acontecimiento (1988) y desarrollada en Manifiesto por la filosofía (1989), Condiciones (1992) y Lógicas de los mundos (2006), segunda parte de su gran obra ontológica. Badiou construye su sistema sobre una ontología matemática que identifica ser y multiplicidad pura, formalizable mediante la teoría axiomática de conjuntos, y sostiene que dentro de una situación ontológica dada puede irrumpir un acontecimiento (événement), es decir, una singularidad no contable con los recursos del saber enciclopédico establecido de la situación. El acontecimiento es lo que hace suplemento a la situación sin pertenecer a ella según sus reglas contables. Ante el acontecimiento, un sujeto se constituye por su fidelidad militante, que es una decisión irreversible de sostener las consecuencias del acontecimiento y de operar dentro de la situación bajo su régimen. Este trabajo de fidelidad produce a lo largo del tiempo una verdad, entendida como conjunto genérico de fragmentos de la situación producidos por la investigación fiel al acontecimiento; las verdades no son adecuaciones a hechos preexistentes sino producciones singulares infinitas irreducibles a los saberes de la situación. Badiou distingue exactamente cuatro procedimientos genéricos donde tales verdades pueden producirse, ni uno más ni uno menos, y esta tesis condiciona toda su topología filosófica. La política, cuyos acontecimientos paradigmáticos son las revoluciones y sus verdades son las secuencias emancipatorias colectivas —el jacobinismo, el maoísmo, el Mayo del 68. El amor, cuyo acontecimiento es el encuentro que instituye la escena de los Dos, y cuya verdad es la construcción de una vida a partir del punto de vista de la diferencia sexuada. El arte, cuyos acontecimientos son las rupturas formales —la aparición de la novela moderna, del serialismo dodecafónico, del cine moderno— y cuyas verdades son las obras que despliegan las consecuencias formales de esas rupturas. La ciencia, cuyos acontecimientos son las cesuras epistemológicas fundadoras —Galileo, Cantor— y cuyas verdades son las teorías rigurosas subsiguientes. La filosofía no produce verdades propias sino que se ocupa de pensar la compossibilidad de estas cuatro condiciones.