Definición
La cibernética de segundo orden es el giro epistemológico que Heinz von Foerster formula desde los años setenta, cristalizado en la fórmula programática “la cibernética de la cibernética” acuñada en la introducción del libro Cybernetics of Cybernetics (1974) y desarrollado en Understanding Understanding (2003) y en Observing Systems (1981). La cibernética de primer orden, formulada por Norbert Wiener, W. Ross Ashby y Warren McCulloch a mediados del siglo veinte, había estudiado los sistemas autorregulados —máquinas, organismos, redes de comunicación— desde una posición metodológicamente externa: un observador neutral describe los mecanismos de retroalimentación, control y información del sistema observado. Von Foerster, en diálogo con Humberto Maturana, Francisco Varela, Gordon Pask y Gregory Bateson, denuncia que esa postura es epistemológicamente ingenua: al describir el sistema, el observador está inevitablemente implicado en el acto de observación, opera con distinciones que él mismo ha trazado, produce el sistema como objeto por el mismo gesto por el que pretende conocerlo. La cibernética de segundo orden es entonces aquella que incluye reflexivamente al observador en su propio marco: es la cibernética de los sistemas que se observan a sí mismos, o más precisamente, es el estudio de los sistemas que incluyen al observador. El giro tiene consecuencias filosóficas profundas. Rechaza el ideal de la objetividad como descripción neutral desde ninguna parte y lo reemplaza por una epistemología en la que “la objetividad es una ilusión de un sujeto que cree poder existir sin sujeto”, y donde el observador debe hacerse cargo éticamente de su participación. Rechaza la representación como relación entre mente y mundo previamente separados y propone una teoría constructivista del conocimiento: no descubrimos el mundo, lo construimos activamente en la operación de nuestros sistemas nerviosos y sociales. Los axiomas foersterianos —“actúa siempre de modo que aumente el número de opciones”, “actúa siempre bajo el imperativo estético”— son inseparables de este giro. La cibernética de segundo orden es fundamental para la terapia familiar postmoderna, para el constructivismo radical, para la teoría de sistemas sociales de Luhmann y para la ética de la responsabilidad epistémica.