Definición
La categoría de sistema lingüístico constituye la formulación madura y radicalizada del giro epistemológico iniciado por Harlene Anderson y Harry Goolishian con la noción de sistema determinado por un problema, y encuentra su exposición canónica en el artículo “Human Systems as Linguistic Systems” (Family Process, 1988) y en la obra posterior de Anderson Conversation, Language and Possibilities (1997). En continuidad con el paso desde la primera hacia la segunda cibernética y bajo la influencia decisiva de la biología de la cognición de Humberto Maturana, la hermenéutica de Hans-Georg Gadamer y el construccionismo social de Kenneth Gergen, Anderson y Goolishian abandonan definitivamente la concepción del sistema como estructura observable de relaciones familiares con reglas homeostáticas y roles fijos, y proponen concebir todo sistema humano como sistema lingüístico, esto es, como red de conversaciones y significados compartidos que se producen y transforman en el intercambio comunicativo. En esta perspectiva, los seres humanos no habitan primariamente estructuras sociales dadas sino que existen en el lenguaje, entendido no como instrumento neutral de transmisión de contenidos sino como el medio mismo en que se constituyen las identidades, los problemas y las soluciones. Un sistema lingüístico se organiza en torno a un tema o problema compartido y comprende a todas las personas que participan de la conversación acerca de ese asunto; el terapeuta es un participante más del sistema y no un experto externo que interviene desde fuera, y su tarea consiste en abrir el espacio conversacional para que los significados rígidos que sostienen el problema puedan transformarse en otros más generativos. La terapia se define entonces como conversación colaborativa, no como intervención técnica, y el cambio terapéutico ocurre en el surgimiento espontáneo de nuevas descripciones y narrativas que reordenan la experiencia de los participantes. Esta reformulación desplaza el rol del terapeuta desde el experto en estructura hacia el conversador no sabedor (not-knowing stance), y prepara conceptualmente la terapia colaborativa, la terapia narrativa de White y Epston y las prácticas dialógicas contemporáneas de Tom Andersen y Jaakko Seikkula.