Definición
La noción de sistema determinado por un problema (problem-determined system) constituye un giro epistemológico decisivo en la terapia familiar sistémica formulado por Harlene Anderson junto con Harry Goolishian a mediados de la década de 1980 en el Galveston Family Institute de Texas, y expuesto en trabajos como “Human Systems as Linguistic Systems” (1988) y en el libro Conversation, Language and Possibilities (1997). La propuesta rompe con los supuestos objetivistas de la primera cibernética y de la terapia familiar clásica, que concebía al sistema terapéutico como la familia entendida como estructura preexistente, dotada de reglas homeostáticas, roles fijos y patrones interaccionales estables que el terapeuta debía identificar y modificar desde una posición de observador externo. Anderson y Goolishian, siguiendo el impulso de la cibernética de segundo orden de von Foerster y la biología de la cognición de Maturana, sostienen que el sistema terapéuticamente relevante no está dado de antemano por criterios de parentesco, convivencia o estructura familiar, sino que se constituye reflexivamente en torno a la definición compartida de un problema. Un sistema determinado por un problema comprende al conjunto de personas que, en un momento histórico determinado, hablan y se preocupan por un asunto formulado como problemático, incluyendo miembros de la familia nuclear, familia extensa, profesionales previos, vecinos, empleadores y cualquier otro actor cuya voz participe en la conversación problematizante. Los límites del sistema son por tanto lingüísticos y temporales, no estructurales ni institucionales; se abren cuando el problema se define y se cierran cuando el problema se disuelve o se transforma en otra cosa. Esta reformulación sitúa al terapeuta dentro del sistema como participante de la conversación y no como observador neutral, y prepara el paso ulterior hacia la noción de sistema lingüístico como conversación compartida en torno al problema. La categoría anticipa la terapia colaborativa y la terapia narrativa, se articula con el construccionismo social de Kenneth Gergen y con la hermenéutica de Gadamer, y desplaza el foco terapéutico desde la modificación de estructuras familiares hacia la disolución conversacional del problema.