Definición
En la lingüística estructural de Roman Jakobson, formulada en el ensayo Two Aspects of Language and Two Types of Aphasic Disturbances (1956) e incluido después en Fundamentals of Language, la metáfora y la metonimia designan los dos ejes fundamentales sobre los que opera todo lenguaje: el eje paradigmático de la selección, donde los signos se sustituyen por otros con los que comparten una relación de similitud, y el eje sintagmático de la combinación, donde los signos se enlazan por contigüidad en la cadena hablada. La metáfora corresponde al primer eje y la metonimia al segundo; su distinción no es meramente retórica, sino operatoria, pues Jakobson mostró que ciertas afasias afectan selectivamente una de las dos operaciones, revelando así la infraestructura psicolingüística del habla. Jacques Lacan, en el escrito La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud (1957) y en el Seminario V. Las formaciones del inconsciente (1957-1958), incorpora el par jakobsoniano dentro de su relectura estructuralista de Freud, y lo homologa a los dos mecanismos primarios del proceso inconsciente descritos en La interpretación de los sueños (1900): la condensación (Verdichtung) funciona como metáfora, en tanto sustituye un significante por otro produciendo un efecto de sentido nuevo, y el desplazamiento (Verschiebung) funciona como metonimia, en tanto desliza el deseo a lo largo de la cadena significante sin permitirle nunca fijarse en un objeto último. Esta operación permite a Lacan sostener su tesis de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, y ubicar el síntoma como una metáfora que sustituye un significante reprimido, mientras el deseo se articula metonímicamente como movimiento perpetuo hacia un objeto siempre desplazado, el objeto a.