Definición
La expresión “mano invisible”, aunque asociada popularmente al conjunto de la obra de Adam Smith y convertida en emblema de la teoría económica liberal, aparece en rigor sólo tres veces en su corpus, una en La teoría de los sentimientos morales (The Theory of Moral Sentiments, 1759), otra en Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776) y una tercera en un ensayo sobre la historia de la astronomía. En el pasaje canónico del libro cuarto capítulo segundo de La riqueza de las naciones, Smith describe cómo el individuo que, al preferir el sostenimiento de la industria doméstica al de la extranjera, sólo persigue su propia seguridad y su propia ganancia, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no formaba parte de su intención, a saber, el bien público, sin que ello resulte necesariamente peor para la sociedad que si hubiera actuado explícitamente para promoverlo. La imagen condensa una tesis sofisticada sobre la coordinación descentralizada de las decisiones económicas, según la cual el mercado competitivo funciona como mecanismo que agrega los planes individuales y los ajusta mutuamente sin necesidad de una autoridad central que los planifique. Conviene precisar, no obstante, que Smith no propone una apología ingenua del egoísmo, puesto que su obra moral supone una densa teoría de los sentimientos morales fundada en la simpatía y en el espectador imparcial, y su obra económica reconoce ampliamente los límites del mercado, incluyendo la necesidad de intervención estatal en materia de defensa, justicia, obras públicas e instrucción, así como los peligros de la connivencia entre comerciantes y de la degradación intelectual producida por la división extrema del trabajo. Las lecturas posteriores del pasaje, particularmente aquellas provenientes de la economía neoclásica y del liberalismo dogmático del siglo XX, han hipertrofiado la metáfora hasta convertirla en fundamento de un orden espontáneo autorregulado que Smith mismo probablemente no habría suscrito. La discusión contemporánea sobre externalidades, fallos de mercado y crisis sistémicas ha reactualizado el debate sobre los alcances y los límites de esta metáfora fundacional.