Definición
El Gran Inquisidor constituye uno de los capítulos más célebres y filosóficamente densos de “Los hermanos Karamazov” (1880) de Fiódor Dostoyevski, una parábola poética que Iván Karamazov narra a su hermano Aliosha en el capítulo V del libro V. La escena se sitúa en la Sevilla del siglo XVI, en pleno auge de la Inquisición española, donde Cristo regresa silenciosamente en medio del pueblo, realiza milagros de compasión y es reconocido con júbilo por la multitud. Un anciano cardenal, el Gran Inquisidor, lo hace arrestar de inmediato y lo visita en su calabozo. En un monólogo desgarrador que Cristo escucha sin responder, el Inquisidor formula la acusación central: al rechazar en el desierto las tres tentaciones del diablo —convertir las piedras en panes, arrojarse desde el pináculo del templo y aceptar el dominio universal—, Cristo cargó a la humanidad con el peso insoportable de la libertad, exigiéndole una fe libremente elegida en lugar de la seguridad, el milagro y el pan asegurado. La Iglesia, sostiene el Inquisidor, ha corregido misericordiosamente esa obra rechazando la libertad, aceptando el pacto con el poder terrestre y ofreciendo a los seres humanos autoridad, milagro y misterio para librarlos de la angustia de tener que decidir por sí mismos. La libertad, arguye, es una carga que solo unos pocos elegidos pueden llevar; la masa quiere ser dirigida, alimentada y consolada. La parábola condensa una de las críticas más agudas de la modernidad al ideal ilustrado de autonomía: la sospecha de que los seres humanos huyen de la libertad y prefieren la servidumbre voluntaria. Ha sido comentada por Berdiáyev, Rozanov, Guardini, Camus, Levinas y otros; su ecos resuenan en la teología política de Carl Schmitt, en el análisis del totalitarismo de Erich Fromm y en el existencialismo del siglo XX.