Definición
El fetichismo de la mercancía, tal como Karl Marx lo analiza en la sección cuarta del capítulo primero del volumen primero de El capital (Das Kapital, 1867), constituye una de las contribuciones más sofisticadas del corpus marxiano y designa el carácter enigmático que adquiere el producto del trabajo en cuanto asume la forma de mercancía. La operación crítica de Marx consiste en mostrar que, bajo el modo de producción capitalista, las relaciones sociales entre los productores privados independientes, quienes trabajan aislados unos de otros para el mercado, no se manifiestan como lo que son, es decir, como relaciones entre personas, sino que aparecen invertidas bajo la forma de relaciones entre cosas, esto es, entre las mercancías que se intercambian. El valor, que en rigor no es una propiedad natural de los objetos sino una expresión objetiva del trabajo social abstracto cristalizado en ellos, se presenta a la conciencia cotidiana como si fuera una cualidad inherente a las cosas mismas, del mismo modo en que las religiones fetichistas atribuían poderes autónomos a los objetos naturales tallados por manos humanas. Marx recurre precisamente a esta analogía con el fetichismo religioso para nombrar la operación, subrayando que en ambos casos los productos del cerebro y de la mano humana adquieren, ante los ojos de sus propios productores, una vida autónoma que los domina. El fetichismo no debe entenderse, sin embargo, como una mera ilusión subjetiva que la ilustración podría disipar mediante la simple aclaración conceptual, puesto que se trata de una apariencia objetivamente necesaria que emerge del carácter social específico del trabajo bajo el capitalismo, donde los productores no coordinan directamente sus actividades sino sólo indirectamente a través del intercambio de sus productos en el mercado. Esta forma-mercancía se extiende luego a la forma-dinero y a la forma-capital, culminando en la personificación completa del capital como sujeto automático que engendra intereses por sí solo. El análisis del fetichismo constituirá el punto de partida de toda la tradición crítica posterior sobre la reificación, desde Georg Lukács hasta la Escuela de Fráncfort, y continúa siendo herramienta imprescindible para el diagnóstico de las patologías sociales del capitalismo tardío.