Definición
La colonialidad del saber es la dimensión epistémica del patrón de poder colonial-moderno, formulada por Edgardo Lander en la compilación La colonialidad del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (CLACSO, 2000) y elaborada teóricamente por Aníbal Quijano, Walter Mignolo, Boaventura de Sousa Santos, Catherine Walsh y Enrique Dussel dentro del programa modernidad/colonialidad. La categoría amplía y especifica la noción quijaniana de colonialidad del poder centrándose en las formas por las cuales la geopolítica del conocimiento moderno se organiza jerárquicamente: qué se considera conocimiento legítimo, quién puede producirlo, con qué lenguas, en qué instituciones, según qué criterios de validación, para qué destinatarios. La tesis fundamental es que la modernidad europea instituyó desde el siglo dieciséis un régimen epistémico donde el conocimiento producido en las metrópolis según los procedimientos científicos europeos —y traducido en las lenguas coloniales de prestigio, el latín, el francés, el alemán, el inglés— se instituyó como universal, mientras los saberes producidos por comunidades indígenas, afrodescendientes, mestizas, campesinas y populares quedaron descalificados como creencia, mito, superstición, folklore, medicina tradicional u opinión, es decir, como no-conocimiento. Esta descalificación no fue un efecto secundario del progreso científico sino un mecanismo constitutivo del capitalismo colonial-moderno, que necesitaba destruir los saberes autónomos de los pueblos colonizados para desmontar sus formas de vida y sus economías propias. La colonialidad del saber persiste después de las independencias formales porque las universidades latinoamericanas, africanas y asiáticas continúan operando dentro del canon eurocéntrico, importando problemas, teorías y bibliografías del Norte global sin cuestionar sus condiciones geopolíticas. Frente a esta situación, el programa descolonial propone la ecología de saberes (Sousa Santos), el pluriverso epistémico (Mignolo), la interculturalidad crítica (Walsh) y la filosofía intercultural (Fornet-Betancourt), buscando reconocer la coexistencia de racionalidades diversas y desactivar la jerarquía epistémica global. La categoría es fundamental para las lecturas críticas contemporáneas de la universidad, de la investigación científica y de las políticas del conocimiento.