Definición
La autorrealización (self-actualization) es una de las categorías centrales de la psicología humanista y ocupa el vértice de la jerarquía de necesidades formulada por Abraham Maslow. El concepto fue tomado por Maslow del neurólogo Kurt Goldstein, quien lo había acuñado en Der Aufbau des Organismus (1934) para describir la tendencia general de los organismos a actualizar sus capacidades, y fue reelaborado en los textos maslowianos “A Theory of Human Motivation” (Psychological Review, 1943), Motivation and Personality (1954) y Toward a Psychology of Being (1962). En la arquitectura maslowiana, las necesidades humanas se ordenan jerárquicamente en cinco niveles: fisiológicas, de seguridad, de pertenencia y amor, de estima, y de autorrealización. Los cuatro primeros niveles son necesidades de déficit: se activan cuando el organismo carece de algo y buscan restablecer el equilibrio. La autorrealización, en cambio, es una necesidad de crecimiento (being-need): no depende de una carencia sino del impulso positivo del sujeto a desplegar sus potencialidades, a convertirse en aquello que puede llegar a ser, a expresar en obras, vínculos y proyectos la totalidad de sus capacidades específicas. Maslow estudia empíricamente lo que llama personas autorrealizadas —Einstein, Eleanor Roosevelt, Jane Addams, Lincoln, Spinoza, William James— y les atribuye una lista de rasgos característicos: percepción realista de la realidad, aceptación de sí mismo, de los otros y de la naturaleza, espontaneidad, centración en problemas más que en el ego, capacidad de aislamiento constructivo, autonomía respecto de la cultura, frescura permanente de apreciación, experiencias cumbre (peak experiences) frecuentes, sentimiento de fraternidad, relaciones profundas, valores democráticos, discriminación entre medios y fines, humor filosófico, creatividad y resistencia a la enculturación acrítica. El concepto ha sido criticado por su base muestral limitada y cultural específica, y ha sido reformulado en su etapa tardía por Maslow mismo, quien añadió por encima de la autorrealización la necesidad de autotrascendencia. Su influencia atraviesa la psicología humanista, la psicoterapia centrada en la persona, el coaching, la psicología positiva y las teorías organizacionales sobre motivación.