Definición

La cibernética de segundo orden es la rama de la cibernética que, a partir de los años sesenta y setenta del siglo XX, se distingue programáticamente de la cibernética clásica al incluir al observador dentro del sistema observado. Mientras la cibernética de primer orden, formulada por Norbert Wiener en Cybernetics: or Control and Communication in the Animal and the Machine (1948) y desarrollada en las Conferencias Macy (1946-1953), analiza sistemas de control y retroalimentación desde una posición externa presuntamente neutral, la segunda cibernética asume que toda observación es una operación situada, realizada por un observador que forma parte del campo que describe. Heinz von Foerster acuña la expresión en su ensayo Cybernetics of Cybernetics (1974) al frente del Biological Computer Laboratory de la Universidad de Illinois y la define como “la cibernética de los sistemas observantes”. Simultáneamente, en Chile, los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela formulan la teoría de la autopoiesis en De máquinas y seres vivos (1973), tesis según la cual los sistemas vivos son redes cerradas de producción de sus propios componentes, operacionalmente clausuradas respecto de su entorno y solo acopladas estructuralmente a él. La consecuencia epistemológica es radical: no hay conocimiento sin conocedor, no hay realidad independiente que pueda ser transcrita desde ninguna parte y toda descripción implica al descriptor. Niklas Luhmann traslada estas categorías al análisis de la sociedad en su teoría de los sistemas sociales autopoiéticos comunicacionales (Sistemas sociales, 1984). La cibernética de segundo orden sirve así de bisagra entre la teoría de sistemas, la biología del conocimiento y el constructivismo radical, y alimenta buena parte de la epistemología contemporánea del siglo XX tardío.

Pensadores centrales

Conceptos clave

Contra qué se opone

Se opone al objetivismo ingenuo que supone un observador externo neutral, capaz de describir la realidad tal cual es sin afectarla. Rompe con la epistemología representacionalista heredada del realismo científico moderno y con la pretensión de neutralidad del método experimental clásico. Se distancia también de la cibernética de primer orden en cuanto ésta trata al sistema como caja negra descrita desde fuera.

Recepción y crítica

Su influencia se dejó sentir en la terapia familiar sistémica (Grupo de Milán, Bradford Keeney), en la sociología (Luhmann), en las ciencias cognitivas encarnadas (Varela, Thompson, Rosch, The Embodied Mind, 1991) y en la epistemología constructivista latinoamericana. Sus críticos, desde el realismo científico y el materialismo dialéctico, le han reprochado un deslizamiento hacia el relativismo y una desatención al peso material de las estructuras sociales. Autores como Bruno Latour recogieron parte de sus intuiciones sin suscribir su vocabulario.

Ver también