Definición
El neologismo natureculture, castellanizado como naturalcultura, es introducido por Donna Haraway en el volumen The Companion Species Manifesto. Dogs, People, and Significant Otherness (2003) y desarrollado en obras posteriores como When Species Meet (2008) y Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene (2016). La condensación tipográfica —la ausencia de guion, la escritura corrida— es semántica y no meramente estilística: opera como impugnación material de la partición ontológica entre naturaleza y cultura que ha estructurado la modernidad occidental desde la escisión cartesiana entre res cogitans y res extensa, atravesando la antropología clásica, la sociología positivista y las políticas de la ciencia. Haraway sostiene, en diálogo con Bruno Latour y su crítica al Gran Divisor en Nous n’avons jamais été modernes (1991), y con los aportes de Marilyn Strathern desde la antropología melanesia, que naturaleza y cultura no constituyen dos dominios preexistentes que luego se relacionan, sino que son coproducciones semiótico-materiales entrelazadas de manera irreducible. Toda naturaleza es siempre ya cultura en la medida en que aparece bajo prácticas materiales de conocimiento, de crianza, de laboratorio, de mercado, y toda cultura está siempre ya naturalizada en cuerpos, tecnologías, especies compañeras y ecosistemas. Los perros de trabajo agrícola, los ratones OncoMouse, las plantas transgénicas, las relaciones parentales interespecies son ejemplos privilegiados de naturaleculturas donde no cabe separar lo dado de lo construido. La categoría se articula con la propuesta más amplia de una feminismo materialista sympoiético que Haraway despliega en el Chthuluceno para pensar formas de parentesco y de responsabilidad más allá del humano, y ha resonado en la teoría feminista de la nueva materialidad, en los estudios multiespecies y en las humanidades ambientales contemporáneas.