Definición

La noción de multiplicidad de voces es formulada por el psiquiatra noruego Tom Andersen dentro del marco del equipo reflexivo (reflecting team), dispositivo terapéutico que él introduce a partir de 1985 en Tromsø y que sistematiza en el volumen The Reflecting Team. Dialogues and Dialogues about the Dialogues (1991). Andersen desarrolla su propuesta en explícito diálogo crítico con la primera Escuela de Milán y con los modelos estratégicos de Palo Alto, cuestionando la asimetría jerárquica entre el equipo detrás del espejo unidireccional y la familia consultante. En el equipo reflexivo clásico, tras un tramo de conversación entre el terapeuta y la familia, se invierten los roles: los miembros del equipo se hacen visibles y conversan entre sí sobre lo que han escuchado, mientras la familia y el terapeuta escuchan; luego se vuelve a intercambiar la posición para que la familia comente lo escuchado. La multiplicidad de voces constituye la regla ética y estética que gobierna la palabra del equipo en ese momento: los integrantes no deben ofrecer un juicio consensuado ni una interpretación autorizada, sino desplegar diferencias, hipótesis divergentes, resonancias emocionales heterogéneas y preguntas abiertas que restituyan a la familia la libertad interpretativa. Andersen se apoya explícitamente en el concepto batesoniano de diferencia que hace la diferencia, en la fenomenología del apenas apropiadamente inusual y en la ética dialógica de Bakhtin y de Harlene Anderson, para sostener que solo cuando el equipo suena polifónico y no monofónico, la familia dispone de un espacio conversacional lo bastante amplio como para reconstruir su propio relato sin quedar capturada por una verdad experta impuesta desde fuera. El dispositivo ha influido en la terapia narrativa, en las prácticas colaborativas y en el diálogo abierto finlandés.

Pensadores donde aparece

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