Definición

La distinción entre lo que puede decirse (sagen) y lo que solo puede mostrarse (zeigen) constituye una de las tesis centrales del Tractatus Logico-Philosophicus que Ludwig Wittgenstein publicó en alemán en 1921 y en versión bilingüe en 1922 con introducción de Bertrand Russell. La distinción se enuncia canónicamente en el aforismo 4.1212: lo que puede mostrarse, no puede decirse. Para Wittgenstein, el lenguaje figurativo (Bild) de las proposiciones dotadas de sentido consiste en decir cómo son las cosas: una proposición describe un estado de cosas posible articulando nombres que corresponden a objetos según una determinada estructura lógica. Pero la forma lógica misma que hace posible que la proposición figure el mundo no puede ser dicha por una proposición, pues cualquier intento de decirla presupondría ya el uso de esa misma forma. La forma lógica se muestra en el uso de las proposiciones, sin poder ser tematizada por ellas. Lo mismo sucede con las relaciones entre las proposiciones, con las tautologías y las contradicciones, y con lo ético, lo estético y lo místico, que aparecen en el mundo pero no dentro de él: sobre lo que no se puede hablar hay que callar (wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen), en el famoso aforismo 7 que cierra la obra. Esta distinción sostiene la crítica wittgensteiniana a la metafísica tradicional y a las pretensiones de la ética filosófica de decir lo indecible, y prepara el terreno para el silencio activo con que el Tractatus remite el ámbito del valor a la dimensión de la vida, de la voluntad y de la actitud existencial. Elizabeth Anscombe, Cora Diamond y James Conant desarrollarían décadas más tarde la lectura resolute del Tractatus, disputando la interpretación tradicional de un sinsentido iluminador y radicalizando la distinción.

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