Definición
La fuerza de trabajo (Arbeitskraft), concepto medular de la crítica de la economía política de Karl Marx desarrollado sistemáticamente en el capítulo sexto del primer libro de “El capital” (1867), designa el conjunto de las capacidades físicas e intelectuales del ser humano que este pone en movimiento cuando produce valores de uso. Marx introduce una distinción decisiva respecto de sus antecesores clásicos como Adam Smith y David Ricardo: lo que el obrero vende al capitalista en el contrato de trabajo no es su trabajo (Arbeit) como tal, sino su fuerza de trabajo, es decir, la capacidad potencial de trabajar durante un tiempo determinado. Esta distinción resuelve el problema teórico del origen del plusvalor. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo se convierte por primera vez en la historia en una mercancía peculiar, cuyo valor de cambio, como el de toda mercancía, está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla y reproducirla, es decir, por el costo de los medios de subsistencia del obrero y su familia. Sin embargo, su valor de uso posee una propiedad extraordinaria: al ser consumida en el proceso de producción, la fuerza de trabajo produce un valor mayor que el suyo propio. Esta diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo pagado como salario y el valor creado por el obrero durante la jornada laboral es precisamente el plusvalor apropiado gratuitamente por el capitalista, secreto último de la explotación capitalista. Para que la fuerza de trabajo pueda existir como mercancía, se requieren condiciones históricas específicas: la separación del productor directo de sus medios de producción, la libertad jurídica del trabajador que le permite venderla, y su desposesión material que lo obliga a hacerlo. Marx muestra así que la explotación capitalista no viola las leyes del intercambio mercantil sino que las presupone, disolviendo la apariencia de justicia contractual entre iguales.