Definición
Las estrategias de identidad social constituyen una de las contribuciones centrales de la teoría de la identidad social desarrollada por el psicólogo social polaco-británico Henri Tajfel y sistematizada junto a John Turner en obras como Social Identity and Intergroup Relations (1982) y en los ensayos reunidos en Grupos humanos y categorías sociales (1981). Tajfel, sobreviviente del Holocausto (perdió a casi toda su familia en el exterminio nazi mientras él sobrevivía como prisionero de guerra francés en Alemania), consagró su obra a comprender los mecanismos psicosociales que explican los conflictos intergrupales, el prejuicio y la discriminación. Su teoría parte de la premisa según la cual una porción sustantiva de la identidad personal de los sujetos deriva de las categorías sociales a las que pertenecen (nación, clase, género, raza, religión, profesión, equipo deportivo) y de la valoración positiva o negativa que dichas categorías tienen en la comparación con los grupos externos. Cuando un individuo pertenece a un grupo cuya identidad social resulta comparativamente devaluada en una estructura intergrupal jerarquizada, se activa lo que Tajfel llama motivación por una identidad social positiva, motivación que puede canalizarse en tres tipos característicos de estrategias. La movilidad individual consiste en el intento de salir del grupo desvalorizado para integrarse en el grupo dominante mediante la asimilación, el pasar por el otro, la ocultación o el desmarque respecto de los rasgos categoriales estigmatizados; presupone que las fronteras intergrupales son permeables. La creatividad social consiste en modificar los términos mismos de la comparación intergrupal para revalorizar simbólicamente la identidad grupal propia: cambiar la dimensión de comparación (comparar sobre atributos donde el propio grupo sobresale), cambiar la valoración de los atributos (invertir la carga positiva del atributo antes devaluado, como en el orgullo negro o gay), o cambiar el grupo de referencia con el que se compara; presupone que las fronteras son impermeables pero la jerarquía valorativa es contestable. La competición social consiste en la confrontación directa con el grupo dominante para modificar las relaciones objetivas de poder mediante la acción colectiva, la movilización política y la lucha por los recursos; presupone tanto la impermeabilidad de las fronteras como la ilegitimidad percibida de la jerarquía. Esta tipología ha estructurado décadas de investigación sobre movimientos sociales, minorías étnicas y dinámicas identitarias contemporáneas.