Definición

El Eros platónico constituye una de las categorías centrales del pensamiento de Platón, desarrollado en dos diálogos capitales, El banquete (Symposion, ca. 385 a.e.c.) y Fedro (ca. 370 a.e.c.), donde el filósofo elabora una teoría del amor que trasciende radicalmente su acepción cotidiana de deseo sensible para articularlo como movimiento ontológico y epistemológico ascendente del alma hacia lo divino. En El banquete, la exposición canónica se produce en el discurso que Sócrates atribuye a la sacerdotisa Diotima de Mantinea: Eros no es un dios pleno sino un daimon intermediario entre lo mortal y lo inmortal, hijo de Poros (recurso) y Penia (indigencia), y por ello a la vez pobre y buscador infatigable de lo que le falta; su naturaleza esencial es el deseo de generar en la belleza, primero en los cuerpos bellos, luego en las almas bellas, luego en las acciones bellas, luego en los saberes bellos, hasta ascender por la célebre escala del amor a la contemplación de la Belleza en sí, forma pura no mezclada con ninguna materialidad. Este ascenso no es abandono del deseo sino su educación progresiva: el filósofo es el amante por excelencia porque persigue con toda la fuerza de su Eros la Belleza suprema, y la vida contemplativa aparece así no como negación ascética del amor sino como su realización más plena. En Fedro, Platón desarrolla mediante el mito del carro alado la teoría de la anámnesis erótica: el alma humana, al contemplar a un ser bello, recuerda por reminiscencia la contemplación prenatal de las Formas eternas, y esta reminiscencia despierta el crecimiento de las alas del alma que le permitirán elevarse nuevamente hacia la verdad. El Eros platónico articula así una filosofía en la que deseo, belleza, verdad y bien se entretejen inseparablemente, fundando una tradición del amor filosófico que atravesará el neoplatonismo, la mística cristiana, la poesía provenzal, el humanismo renacentista y llegará hasta Nietzsche, Freud y el pensamiento contemporáneo del deseo.

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