Definición
El élan vital constituye uno de los conceptos más célebres y a la vez más controvertidos del pensamiento de Henri Bergson, formulado de modo sistemático en su obra La evolución creadora (L’Évolution créatrice, 1907), texto que le valió amplio reconocimiento internacional y que contribuyó decisivamente a la concesión del Premio Nobel de Literatura que Bergson recibió en 1927. El concepto se inscribe en un proyecto filosófico más amplio destinado a pensar la duración (durée), la memoria y la conciencia contra las categorías espacializantes del intelecto científico y contra las metafísicas mecanicistas y finalistas dominantes en la biología evolutiva de la época. Bergson argumenta que la evolución biológica no puede ser adecuadamente explicada ni por el mecanicismo darwiniano estricto (que reduce todo cambio a la selección natural sobre variaciones aleatorias) ni por el finalismo teleológico (que supone un plan preestablecido hacia el cual tiende la vida), porque ambas explicaciones proyectan sobre el proceso vital categorías tomadas del intelecto orientado a la manipulación de la materia inerte. Frente a estas alternativas, Bergson propone reconocer en la vida un impulso creador original, el élan vital, entendido como esfuerzo interior que atraviesa la materia y la organiza en formas cada vez más complejas y diferenciadas, produciendo no por selección de variaciones azarosas sino por bifurcación creadora las grandes ramas divergentes de la evolución (el reino vegetal, los invertebrados, los vertebrados hasta el ser humano) que corresponden a diversas soluciones exploradas por la vida al problema de sostenerse contra la entropía. El élan vital no es una sustancia identificable ni una fuerza mensurable ni una causa eficiente al modo mecánico, sino un principio dinámico que se manifiesta en la novedad radical, la libertad creadora y la irreductibilidad del devenir vivo a los esquemas del cálculo. Este concepto influyó decisivamente en la filosofía procesual del siglo XX (Whitehead, Deleuze), en las teologías vitalistas y en las críticas contemporáneas al reduccionismo biológico, aunque también recibió críticas rigurosas por parte de los neopositivistas y de la biología evolutiva sintética posterior.