Definición
La triple distinción entre lo dominante, lo residual y lo emergente constituye una de las aportaciones más fecundas del pensador galés Raymond Williams a los estudios culturales, formulada de modo sistemático en su obra Marxismo y literatura (Marxism and Literature, 1977) y particularmente en el capítulo dedicado a la teoría del proceso cultural. Williams, fundador junto a Richard Hoggart y Stuart Hall de la corriente británica de estudios culturales, propone esta tipología para escapar tanto del reduccionismo mecanicista del marxismo tradicional que oponía base económica y superestructura ideológica como del monismo estructuralista que consideraba la cultura como un sistema sincrónico cerrado, ofreciendo en cambio una gramática dinámica capaz de analizar la coexistencia y el conflicto de formaciones culturales heterogéneas en cualquier momento histórico determinado. Lo dominante designa el conjunto de significados, valores, prácticas y representaciones efectivamente centrales, activos y verificados como constitutivos de la vida social presente, articulados hegemónicamente en instituciones, formaciones y saberes que sostienen el orden vigente. Lo residual designa aquellas experiencias, significados y valores que, formados en el pasado, no pueden ser expresados en términos de la cultura dominante pero siguen siendo activos y efectivos, ya sea porque conservan elementos de formaciones sociales anteriores (por ejemplo, elementos de la religión medieval en la sociedad capitalista) que la cultura dominante no puede reabsorber completamente, o porque han sido reinterpretados de modo que ofrecen recursos alternativos a los sujetos del presente. Lo emergente designa aquellos significados, valores, prácticas y experiencias que se están formando activamente y que introducen novedad en el campo cultural, pudiendo situarse en tensión, en oposición o en negociación con lo dominante; su estatuto es siempre incierto y precario porque puede ser absorbido por lo dominante, marginalizado, reprimido o eventualmente convertirse en el nuevo dominante mediante desplazamientos hegemónicos. Esta gramática ha resultado extraordinariamente útil para analizar procesos de cambio cultural, formaciones subculturales, contraculturas y transformaciones históricas de las estructuras de sentimiento.