Definición
La descreación (décréation), neologismo forjado por Simone Weil en sus cuadernos de guerra y ampliamente desarrollado en La gravedad y la gracia (1947), constituye una de las categorías más originales y más radicales del pensamiento weiliano y designa aquella operación mediante la cual el alma humana deshace el yo creado que ella misma es, para permitir la manifestación de Dios en el lugar previamente ocupado por ese yo. Weil distingue con particular cuidado la descreación de la mera destrucción o aniquilación, distinción que resulta crucial para comprender el sentido específico de la noción. La destrucción es el paso del ser a la nada, esto es, la anulación pura de aquello que era, mientras que la descreación es el paso del ser creado al ser increado, es decir, la restitución al ser divino de aquello que Dios habría separado provisionalmente de sí mismo mediante el acto creador. Esta reformulación se apoya en una teología de la creación que Weil elabora de manera heterodoxa y en diálogo con las tradiciones cabalística y neoplatónica, según la cual Dios habría creado el mundo mediante un acto de retirada o de renuncia de sí mismo, retirada que abrió el espacio en el cual las criaturas pudieron existir como algo distinto del creador. La creación aparece así como un acto de humildad amorosa mediante el cual Dios se limita para permitir la existencia del otro, y la descreación se presenta correlativamente como la respuesta libre de la criatura a ese don, mediante la cual ésta acepta a su vez retirarse para restituir a Dios el espacio que la creación le había cedido. La descreación no consiste, por consiguiente, en el suicidio ni en el ascetismo mortificante, gestos que Weil critica como formas encubiertas de afirmación del yo, sino en un consentimiento activo a la realidad tal como es, en la aceptación del vacío sin buscar llenarlo con compensaciones imaginarias, en el desprendimiento respecto de los apegos falsos y en la disposición a dejarse atravesar por el amor sobrenatural sin apropiárselo. Weil ilustra esta operación mediante la figura de Cristo en la cruz, cuyo abandono aparente por parte del Padre expresaría la máxima descreación posible, aquella en la cual la propia persona divina consiente a experimentar la distancia infinita respecto de sí misma para restablecer el amor. La categoría articula la mística, la ética y la política weilianas en una síntesis singular cuya recepción se ha ampliado considerablemente en la teología contemporánea.