Definición
La confianza epistémica (epistemic trust) es una categoría desarrollada por Peter Fonagy y sus colaboradores en el Anna Freud Centre y en el University College London a partir de la primera década del siglo XXI, articulada teóricamente en artículos como Epistemic Petrification and the Restoration of Epistemic Trust (Fonagy y Allison, 2014) y en las reformulaciones tardías del modelo de mentalización. El concepto retoma un problema formulado originalmente en la epistemología social angloamericana, particularmente en los trabajos de Miranda Fricker y en la psicología del desarrollo de Csibra y Gergely sobre la pedagogía natural, para incorporarlo a la teoría clínica del apego, del trauma y de la psicoterapia. Fonagy sostiene que los seres humanos evolucionamos como especie culturalmente dependiente en la que la transmisión intergeneracional de conocimiento socialmente relevante exige que el infante esté dispuesto a tratar la información proveniente de figuras significativas como confiable, generalizable y digna de ser incorporada al propio repertorio cognitivo. Esta disposición no es automática ni universal: se abre selectivamente ante señales ostensivas (contacto ocular, tonalidad de voz maternal, referencia deíctica compartida) que el cuidador provee, y que funcionan como marcadores de comunicación específicamente dirigida al niño. Cuando el ambiente temprano funciona adecuadamente, el infante desarrolla una confianza epistémica de base que permanecerá activa como capacidad general de aprender del otro y de modificar los propios modelos operativos por la vía de la comunicación. Cuando el ambiente temprano se caracteriza por trauma, negligencia crónica, invalidación sistemática o abuso, especialmente si estos provienen de figuras de apego, la confianza epistémica se cierra defensivamente en lo que Fonagy denomina vigilancia epistémica o petrificación epistémica: el sujeto trata sistemáticamente la información proveniente del otro como potencialmente peligrosa, engañosa o no aplicable a sí mismo, y esta clausura constituye uno de los mecanismos centrales de la impermeabilidad terapéutica que caracteriza los trastornos de personalidad, especialmente el trastorno límite. La reformulación tardía del modelo sostiene que el factor común (common factor) de las psicoterapias eficaces no es la técnica específica sino la reactivación de la confianza epistémica mediante una relación intersubjetiva marcada por ostensividad, mentalización y contingencia, lo que abre al paciente a un aprendizaje social duradero en su vida cotidiana más allá del setting.