Rango temporal
Del año 1650 al año 1750.
Contexto social
Europa se recompone lentamente después de la Guerra de los Treinta Años, cuya devastación demográfica en el Sacro Imperio dejó ciudades semivacías y campos abandonados; la Paz de Westfalia inaugura un orden interestatal donde las soberanías territoriales se consolidan sobre el declive de la autoridad papal. La sociedad sigue siendo mayoritariamente rural, campesina y estamentalmente rígida, aunque en los Países Bajos y en Inglaterra emerge una burguesía comercial cuya prosperidad, sostenida por las compañías de las Indias Orientales, financia salones, universidades privadas, imprentas y laboratorios. Ámsterdam se convierte en refugio para judíos sefardíes expulsados, cartesianos hostigados y disidentes religiosos de toda condición, mientras Londres conoce un auge cafetero donde la vida intelectual y política se entrelaza en tertulias abiertas. La mujer permanece jurídicamente subordinada, sin acceso formal a las universidades, aunque figuras como Anne Conway, Émilie du Châtelet o Margaret Cavendish irrumpen en la conversación filosófica desde la aristocracia ilustrada. Persisten las cazas de brujas, el comercio atlántico de esclavos se expande con las plantaciones azucareras del Caribe y la vida cotidiana se ordena todavía por los ritmos litúrgicos, aunque el calendario gregoriano y los relojes de péndulo comienzan a imponer una temporalidad mecánica. La correspondencia epistolar sostiene una república de las letras transnacional que circula manuscritos y publicaciones entre París, La Haya, Berlín y Londres. Las epidemias de peste todavía golpean, pero la inoculación contra la viruela llega desde el Imperio Otomano al mundo británico gracias a Mary Wortley Montagu, anticipando las biopolíticas ilustradas.
Contexto político
El absolutismo alcanza su máxima expresión con Luis XIV, cuya corte en Versalles se convierte en modelo continental de gobierno personal, disciplina cortesana y centralización administrativa. Inglaterra, en cambio, transita por la Guerra Civil, la ejecución de Carlos I, el interregno cromwelliano, la Restauración estuardiana y finalmente la Gloriosa Revolución de 1688, que instaura una monarquía parlamentaria y un Bill of Rights que servirá de referencia constitucional durante siglos. Los Habsburgo austríacos rechazan el segundo asedio otomano de Viena en 1683 y recuperan Hungría, mientras el Imperio Otomano inicia su declive relativo. Rusia se occidentaliza bajo Pedro el Grande, funda San Petersburgo y se incorpora al concierto europeo tras vencer a Suecia en la Gran Guerra del Norte. Prusia asciende como potencia militar disciplinada bajo los Hohenzollern. Las guerras de Sucesión española y austríaca reordenan el mapa dinástico, cediendo Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña. En América, el imperio español consolida el sistema de flotas y el virreinato mientras las Trece Colonias británicas crecen en autonomía. Persisten las guerras religiosas soterradas: la revocación del Edicto de Nantes en 1685 expulsa a los hugonotes hacia Prusia, Holanda e Inglaterra, redistribuyendo capital humano protestante por toda Europa del norte.
Contexto científico y técnico
Es la era del triunfo mecanicista. Newton publica los Principia mathematica en 1687 y unifica cielos y tierra bajo una sola física matemática que se convertirá en paradigma inatacable durante dos siglos. Leibniz desarrolla el cálculo infinitesimal en paralelo, generando una amarga disputa de prioridad. Huygens formula la teoría ondulatoria de la luz y perfecciona el reloj de péndulo. Boyle funda la química experimental y Hooke describe la célula. Leeuwenhoek observa microorganismos con microscopios artesanales. La Royal Society de Londres, fundada en 1660, y la Académie des Sciences parisina de 1666 institucionalizan la investigación bajo el lema de no fiarse de la palabra ajena. Se generalizan los observatorios astronómicos, los mapas cartográficos precisos y las tablas de mortalidad que fundan la demografía moderna. Las manufacturas textiles adoptan la lanzadera volante de Kay en 1733, anticipando la Revolución Industrial. La botánica se sistematiza con Linneo hacia el final del periodo. La navegación transoceánica exige resolver el problema de la longitud, cuestión que absorberá cronómetros y premios reales durante décadas.
Pensamiento predominante
La cuestión central es el fundamento del conocimiento: cómo justificar la ciencia recién nacida cuando la escolástica ya no basta y el escepticismo pirrónico amenaza con disolverlo todo. Los racionalistas continentales, herederos del método cartesiano, sostienen que hay ideas innatas o al menos principios a priori desde los cuales la razón deductiva reconstruye la realidad. Spinoza radicaliza el proyecto en una ontología monista donde Dios y naturaleza coinciden en una sola sustancia infinita cuyas leyes se despliegan geométricamente. Leibniz responde con una pluralidad infinita de mónadas sin ventanas armonizadas preestablecidamente por Dios, y con el principio de razón suficiente como cimiento metafísico universal. Malebranche, ocasionalista, hace intervenir a Dios en cada conexión causal entre mente y cuerpo. Los empiristas británicos rechazan las ideas innatas: Locke concibe la mente como tabula rasa donde la experiencia sensible imprime materiales cuya combinación reflexiva produce conocimiento; Berkeley extrema el argumento hasta un idealismo inmaterialista donde esse est percipi; Hume, ya al final del periodo, disuelve la sustancia, la causalidad y el yo en meros hábitos asociativos y expone la imposibilidad de fundar la inducción, sacudiendo el edificio newtoniano desde su propia base epistémica. En paralelo, la filosofía política se pregunta por el origen del poder legítimo: Hobbes deriva el Estado del miedo, Locke del consentimiento y la propiedad, Spinoza de la potencia colectiva. La cuestión religiosa cambia de terreno: ya no se discute qué confesión es verdadera, sino si la razón natural puede sostener por sí sola una moral y una teología, dando lugar al deísmo. Bayle y su Diccionario histórico y crítico ejercen una crítica corrosiva que prepara la Ilustración.
Eventos clave
- 1650: Muere Descartes en Estocolmo.
- 1651: Hobbes publica Leviatán.
- 1660: Fundación de la Royal Society.
- 1670: Aparición del Tratado teológico-político de Spinoza.
- 1677: Publicación póstuma de la Ética de Spinoza.
- 1687: Newton publica los Principia mathematica.
- 1688: Gloriosa Revolución en Inglaterra.
- 1689: Locke publica el Ensayo sobre el entendimiento humano y los Dos tratados sobre el gobierno civil.
- 1710: Leibniz publica la Teodicea.
- 1713: Berkeley publica los Tres diálogos entre Hilas y Filonús.
- 1739-1740: Hume publica el Tratado de la naturaleza humana.
Pensadores centrales
Obras del período
- Leviatán de Thomas Hobbes (1651)
- Ética demostrada según el orden geométrico de Spinoza (1677)
- Principios matemáticos de la filosofía natural de Newton (1687)
- Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke (1689)
- Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano de Leibniz (1704)
- Tratado sobre los principios del conocimiento humano de Berkeley (1710)
- Tratado de la naturaleza humana de Hume (1739-1740)
Rupturas y transiciones
El periodo cierra cuando el escepticismo humeano y la creciente popularidad del deísmo hacen impensable seguir la vieja metafísica escolar. La Ilustración recogerá la fe en la razón crítica pero desplazará el foco de la epistemología pura hacia la política, la educación y la crítica de las instituciones. Kant, ya en la generación siguiente, formulará la síntesis que intentará conservar la ciencia newtoniana y la moral universal frente al escepticismo, inaugurando el idealismo trascendental. La república de las letras crece en tamaño, se seculariza y prepara el terreno para la Enciclopedia.