Definición
La reformulación del concepto marxiano de valor de uso constituye una de las contribuciones teóricas más originales del filósofo ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría, desarrollada especialmente en su obra La modernidad de lo barroco (1998) y en los volúmenes póstumos de sus Escritos completos editados por Carlos Antonio Aguirre Rojas, así como en el discurso ampliado a lo largo de su docencia en la Universidad Nacional Autónoma de México durante casi cuatro décadas. Echeverría toma la distinción marxiana entre valor de uso (dimensión cualitativa de la mercancía que responde a necesidades humanas concretas) y valor de cambio (dimensión cuantitativa homogénea que permite el intercambio abstracto en el mercado) tal como aparece formulada en el primer capítulo del volumen I de El Capital (1867), y la desarrolla dando al valor de uso una centralidad y una densidad ontológica que la ortodoxia marxista tendió a subordinar al valor de cambio como polo dominante del análisis. Para Echeverría, el valor de uso no consiste simplemente en la utilidad instrumental de un objeto sino que abarca la totalidad de las dimensiones cualitativas de la producción, del consumo y de la relación humana con el mundo natural y con el mundo hecho por los humanos. El valor de uso comprende así el sabor de los alimentos, la textura de los tejidos, la belleza de las formas, la significación simbólica de los objetos rituales, y en general todo aquello que hace que un objeto sea este objeto particular con esta cualidad concreta y no simplemente un portador cuantificable de valor de cambio. En el capitalismo moderno se produce una contradicción irresoluble entre estas dos dimensiones: el valor de cambio, que tiende a subordinar y a homogeneizar la producción a la lógica cuantitativa de la valorización del capital, entra en conflicto permanente con el valor de uso, que exige la particularidad cualitativa de la vida concreta. Esta contradicción no puede resolverse dentro del capitalismo, pero puede ser habitada culturalmente de distintos modos. El ethos histórico latinoamericano barroco, teorizado extensamente por Echeverría, es precisamente el modo americano-mestizo de habitar esta contradicción irresoluble mediante la teatralización, el artificio, la mezcla y el goce, sin negar la contradicción ni disolverla. La categoría ha nutrido debates sobre estética marxista, cultura popular y modernidades alternativas.