Definición
La sombra, en el vocabulario de la psicología analítica desarrollada por Carl Gustav Jung, designa aquel arquetipo que reúne los aspectos de la personalidad rechazados, reprimidos, negados o simplemente no desarrollados por el yo consciente en el curso de su constitución individual. Jung expone sistemáticamente el concepto en ensayos como Aion. Contribuciones al simbolismo del sí-mismo (1951) y en la sección correspondiente de Los arquetipos y el inconsciente colectivo (1954), aunque atraviesa el conjunto de su obra desde los estudios sobre la psicología de los procesos inconscientes hasta los escritos tardíos sobre alquimia y símbolo religioso. La sombra se caracteriza por reunir aquellos rasgos personales que el sujeto no puede reconocer como propios sin sufrir un intolerable conflicto con su ideal consciente del yo, rasgos que abarcan tanto impulsos moralmente reprobables, como agresividad, envidia y sexualidad inaceptable, como también, y este es un aspecto que Jung subraya frente a lecturas simplistas, potencialidades creativas, vitales y espontáneas que la educación excesivamente racionalista o moralista habría rechazado. La sombra no es idéntica al inconsciente en su totalidad, puesto que este último abarca contenidos mucho más amplios y arcaicos, sino la porción más próxima al yo consciente y la primera con la que el proceso de individuación debe confrontarse. Jung sostiene que el desconocimiento sistemático de la sombra produce dos efectos patológicos característicos que conviene precisar. En primer lugar, la proyección, mecanismo mediante el cual los contenidos rechazados se atribuyen a otros individuos o grupos, quienes son percibidos entonces como portadores de aquello que el sujeto no puede reconocer en sí mismo, dinámica que Jung emplea para explicar tanto los conflictos interpersonales cotidianos como los fenómenos colectivos de estigmatización, chivo expiatorio y persecuciones grupales. En segundo lugar, la ruptura entre el yo idealizado y la vida efectivamente vivida produce inflaciones narcisistas, rigideces defensivas y súbitas irrupciones descontroladas de aquello mismo que había sido reprimido. La tarea terapéutica consiste, según Jung, en el reconocimiento paulatino y en la integración consciente de la sombra, proceso doloroso pero indispensable para acceder a una personalidad más rica, íntegra y madura, cuya totalidad simboliza el arquetipo del sí-mismo como meta última del camino de individuación.