Definición
El significante vacío es una noción central en la teoría posmarxista de la hegemonía elaborada por Ernesto Laclau, especialmente en Emancipation(s) (1996) y en La razón populista (2005), donde recibe su formulación más acabada como pieza técnica de la lógica populista. Laclau, en continuidad con la reformulación del marxismo iniciada junto con Chantal Mouffe en Hegemonía y estrategia socialista (1985), reelabora la teoría gramsciana de la hegemonía a la luz del psicoanálisis lacaniano y de la lingüística estructural, desplazando la centralidad de las contradicciones económicas hacia la construcción discursiva de identidades políticas. En este marco, el significante vacío designa aquel término que ha ido perdiendo su contenido particular original para poder representar una totalidad imposible: la totalidad de las demandas insatisfechas de un pueblo. La formación de un significante vacío responde a la lógica de la equivalencia, mediante la cual demandas heterogéneas (educación pública, salud digna, salarios justos, seguridad, vivienda) se articulan como equivalentes frente a un poder que las bloquea a todas por igual, produciendo así una frontera antagónica que divide el campo social en dos polos. Ningún término particular puede representar cabalmente esta totalidad porque su carácter común es meramente negativo (aquello que un régimen impide), pero uno de ellos debe asumir provisionalmente esa función universalizante mediante un proceso de investidura hegemónica, vaciándose así de su significado particular original y funcionando como nombre de la cadena entera. Ejemplos históricos incluyen la solidaridad en la Polonia obrera de los años ochenta, el pueblo en los populismos latinoamericanos, la libertad o el bolivarianismo, cada uno de los cuales representó momentáneamente una totalidad heterogénea de demandas. La categoría permite pensar la política como construcción hegemónica siempre contingente, nunca cerrada, y desactiva tanto el economicismo marxista clásico como las lecturas peyorativas del populismo, que Laclau reivindica como forma legítima e inevitable de política democrática. La noción dialoga críticamente con Slavoj Žižek y ha nutrido debates sobre populismo, democracia radical y teoría política contemporánea.