Definición

“El malestar en la cultura” (Das Unbehagen in der Kultur, 1930) constituye una de las obras más ambiciosas y sombrías del último Sigmund Freud, síntesis tardía de su reflexión filosófico-cultural iniciada en “Tótem y tabú” (1913) y continuada en “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921), “El porvenir de una ilusión” (1927) y “Moisés y la religión monoteísta” (1939). El texto se sitúa en el crepúsculo de la modernidad ilustrada, en el intervalo entre las dos guerras mundiales, y elabora una respuesta pesimista pero clínicamente fundada a la pregunta por las condiciones de posibilidad de la felicidad humana bajo la civilización. La tesis central sostiene que existe un conflicto estructural, irresoluble y constitutivo entre las exigencias del individuo, movido por las pulsiones sexuales y agresivas del inconsciente, y las exigencias renunciantes de la civilización, que exige a los sujetos sacrificios pulsionales continuos para hacer posible la vida en común, la protección contra la naturaleza y la regulación de las relaciones humanas. Este malestar no es un accidente histórico corregible sino la marca ontológica de la condición civilizada humana como tal. Freud identifica tres fuentes principales del sufrimiento humano: el propio cuerpo, condenado a la enfermedad, la vejez y la muerte; el mundo exterior, capaz de destrucciones abrumadoras (terremotos, huracanes, plagas); y las relaciones con otros seres humanos, quizá la más dolorosa de las tres. La civilización se construye precisamente como intento colectivo de dominar estas tres fuentes de sufrimiento, pero al hacerlo produce nuevas formas de malestar: la represión de las pulsiones, la exigencia moral internalizada del superyó, la culpabilidad crónica, la agresividad vuelta contra el propio yo. Freud contrapone dos pulsiones fundamentales: Eros, que tiende a la unificación creciente de las unidades vivientes en organismos más amplios, y Tánatos, la pulsión de muerte, que tiende a la disolución y disociación. La civilización es fruto de la batalla titánica entre Eros y Tánatos, y su desenlace es incierto. La obra ha influido decisivamente en Marcuse, Adorno, Lacan, Kristeva y en toda la crítica psicoanalítica contemporánea de la modernidad.

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