Definición
El il y a, expresión francesa que Levinas conserva en su forma original y que se traduce habitualmente como el hay, designa la experiencia límite del ser impersonal, anónimo y sin sujeto que Emmanuel Levinas describe en De l’existence à l’existant (1947) y en Le temps et l’autre (curso de 1946-1947 publicado en 1948), obras del período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial y a su cautiverio en un campo de prisioneros. La categoría emerge de una experiencia fenomenológica descrita con precisión: si se imagina una destrucción hipotética de todos los seres particulares, no queda la nada como puro no-ser, sino un rumor de fondo, una densidad indeterminada, una presencia sin nadie que la habite y sin nada que la constituya, análoga a la vigilia del insomnio, a la oscuridad palpable de la noche total, al murmullo del silencio absoluto. El il y a es esa vibración impersonal del ser antes de que haya alguien, presencia sin presente y sin sujeto, densidad ontológica horrorosa por su misma anonimia. Levinas polemiza aquí explícitamente con Heidegger: donde Heidegger había pensado el ser como donación luminosa, como Es gibt generoso, apertura del claro, Levinas descubre en el ser un peso opresivo, una impersonalidad que amenaza y no libera, un “hay” del que hay que huir para poder existir. La existencia del sujeto (el existente, el ente que dice yo) aparece entonces como hipóstasis, como acto de contracción y separación por el cual la conciencia emerge del il y a asumiendo su propia posición, tomando forma en un aquí, apropiándose de un cuerpo, aceptando un presente. Pero la salida es incompleta y ambigua: el yo permanece encadenado a sí mismo, sufre su propia irremediable identidad, y sólo la relación con el otro humano, el cara a cara ético, ofrece una salida verdadera del solipsismo ontológico. El il y a es así el punto de partida negativo desde el que se despliega toda la filosofía levinasiana de la alteridad, de la ética como filosofía primera y del deseo del infinito.