Definición
“El hombre rebelde” (L’Homme révolté), publicado por Albert Camus en 1951, constituye una de las obras filosóficas más ambiciosas del autor argelino y el segundo pilar de su reflexión ética tras “El mito de Sísifo” (1942). Si en aquel primer ensayo Camus había planteado el problema del suicidio a partir del absurdo de la existencia humana, en “El hombre rebelde” desplaza la pregunta hacia el problema opuesto: el asesinato, y específicamente el asesinato con motivos ideológicos justificados en nombre de la Historia. La obra recorre la historia de la rebeldía metafísica y política occidental desde el rebelde absoluto que dice no al amo mientras dice sí a un valor —la dignidad, la comuna humana— que le exige poner límites a su propia rebelión, hasta las revoluciones modernas que, desde el jacobinismo hasta el estalinismo pasando por Sade, el Marqués, los románticos alemanes, Hegel, Marx y el nihilismo ruso, han transformado la rebelión legítima en revolución total, en absolutización del fin histórico que justifica todos los medios y termina produciendo campos de concentración, purgas y crímenes de Estado. La tesis central sostiene que la rebelión auténtica lleva en sí misma un principio de mesura, un no relativo que afirma un sí a la vida y a la dignidad compartida, mientras que la revolución absoluta rompe este equilibrio y desemboca inevitablemente en el terror y la mentira. Camus reivindica frente a ello un pensamiento de mediodía, mediterráneo, solar, que reconozca los límites de la condición humana, se abstenga de deificar la Historia y prefiera la justicia concreta al ideal abstracto. La obra provocó una ruptura pública devastadora con Jean-Paul Sartre y con los intelectuales comunistas franceses, quienes la denunciaron como concesión al humanismo burgués. El libro anticipó, sin embargo, la crítica al totalitarismo que en las décadas siguientes cobraría fuerza con Hannah Arendt, Isaiah Berlin y los disidentes soviéticos.