Definición
El historicismo, tal como Karl Popper lo define y lo critica en La miseria del historicismo (The Poverty of Historicism, publicado como libro en 1957 a partir de artículos anteriores) y en La sociedad abierta y sus enemigos (1945), no debe confundirse con el uso alemán del término Historismus propio de Ranke o Meinecke, referido al principio metodológico de comprender cada época en sus propios términos. Popper reserva la palabra para designar aquella concepción filosófica que sostiene, por un lado, que la historia obedece a leyes necesarias comparables a las leyes naturales y, por otro, que el descubrimiento de estas leyes permitiría predecir el curso futuro de la humanidad y planificar racionalmente su desarrollo. El historicismo así entendido tendría en Platón, Hegel y Marx a sus representantes paradigmáticos, aunque las tres versiones difieren considerablemente en sus contenidos concretos. La crítica popperiana se articula en dos frentes complementarios. El primer frente es lógico-epistemológico y se apoya en el argumento de que el curso de la historia humana está influido decisivamente por el crecimiento del conocimiento humano, el cual no puede ser predicho por métodos racionales sin producirlo, razón por la cual una predicción exhaustiva de la historia es intrínsecamente imposible. El segundo frente es político-práctico y sostiene que la creencia en leyes históricas necesarias conduce inevitablemente a lo que Popper llama “ingeniería utópica”, esto es, al intento de transformar la sociedad conforme a un plan integral derivado supuestamente de la comprensión del sentido de la historia, proyecto que en el siglo XX habría conducido a los totalitarismos fascista y comunista al justificar el sacrificio del presente en nombre de un futuro pretendidamente inscrito en la necesidad histórica. Frente a la ingeniería utópica, Popper propone la “ingeniería social gradual” (piecemeal social engineering), consistente en reformas parciales, revisables y sometidas a crítica empírica, correlato práctico de su epistemología falibilista. La crítica del historicismo constituye así el fundamento filosófico de la defensa popperiana de la sociedad abierta y del rechazo de toda pretensión de fundar la política en el conocimiento privilegiado de un sentido oculto de la historia.