Definición
La historia dominante (dominant story) constituye una categoría fundamental de la terapia narrativa desarrollada por el trabajador social australiano Michael White y el neozelandés David Epston especialmente en “Medios narrativos para fines terapéuticos” (Narrative Means to Therapeutic Ends, 1990) y en “Mapas de la práctica narrativa” (2007). Deudora de Michel Foucault, del filósofo del lenguaje Jerome Bruner y de la antropología interpretativa de Clifford Geertz, la noción parte del presupuesto de que la identidad personal se construye narrativamente, mediante los relatos que las personas y sus comunidades tejen para dar sentido a la experiencia. Estos relatos no son neutros sino que están atravesados por relaciones de poder, saber institucional, discursos culturales dominantes sobre lo normal y lo patológico, sobre el género, la clase, la etnicidad, la sexualidad y la salud mental. Una historia dominante es aquel relato particular que ha adquirido posición hegemónica en la vida de una persona, saturándola en torno al problema y invisibilizando otros episodios, capacidades, valores y momentos de agencia que no encajan en la trama problemática. Cuando alguien acude a terapia diciendo yo soy depresivo, mi hijo es un adicto o mi matrimonio es un fracaso, está expresando una historia dominante que reduce la totalidad de su vida a la matriz de una descripción única. La terapia narrativa trabaja desestabilizando esta historia mediante técnicas como la externalización del problema (que separa el problema de la identidad), el desempaque de sus efectos, la búsqueda de acontecimientos extraordinarios (unique outcomes) que no encajen en la trama dominante, y la reautoría colectiva de historias alternativas más ricas y viables. White insistía en que siempre hay relatos silenciados que sostienen la resistencia y la agencia, y que la tarea terapéutica consiste en amplificarlos y densificarlos mediante ceremonias definicionales, cartas terapéuticas y testigos externos.