Definición
La tesis del yo como haz de percepciones (bundle theory of the self) constituye una de las contribuciones más radicales y perturbadoras del empirismo escéptico de David Hume, formulada en el “Tratado de la naturaleza humana” (A Treatise of Human Nature, 1739-1740), específicamente en el libro primero, parte cuarta, sección sexta, titulada “De la identidad personal”. Hume aplica sistemáticamente su método empirista, que exige rastrear cada idea hasta la impresión sensible que la origina, al problema clásico de la identidad personal. Sostiene que cuando entra más íntimamente en lo que denomina mí mismo, siempre tropieza con alguna percepción particular —de calor o frío, luz o sombra, amor u odio, dolor o placer— y jamás puede aprehender el yo desprovisto de una percepción, ni observar otra cosa que la percepción misma. Ninguna impresión constante e invariable corresponde a la idea de un yo sustancial permanente. De aquí concluye Hume que el yo o la persona no es una sustancia, una entidad simple e idéntica a través del tiempo, como lo suponían Descartes, Locke y la tradición metafísica, sino nada más que un haz o colección de percepciones diferentes que se suceden con inconcebible rapidez y están en un flujo y movimiento perpetuo. La aparente unidad y continuidad del yo es una ficción producida por la imaginación, que asocia percepciones semejantes o causalmente conectadas y les atribuye una identidad ficticia mediante los mecanismos asociativos de semejanza, contigüidad y causalidad. Esta disolución del sujeto sustancial anticipa las críticas kantiana, nietzscheana, freudiana y neurocientífica al ego cartesiano, ha sido influyente en el budismo comparado con Hume por autores como Alison Gopnik, y sigue vigente en el debate contemporáneo de filosofía de la mente entre teorías del yo mínimo y teorías eliminativistas. Hume mismo reconoció en el apéndice al Tratado que su explicación no era del todo satisfactoria.