Definición
La farmacopornografía constituye la categoría diagnóstica central del pensamiento de Paul B. Preciado, formulada en su obra Testo yonqui (Testo Junkie: Sex, Drugs, and Biopolitics in the Pharmacopornographic Era, 2008) y elaborada en textos posteriores como Pornotopía (2010) y Un apartamento en Urano (2019). Preciado, filósofo trans hispano-francés discípulo de Jacques Derrida y de Ágnes Heller, radicaliza la analítica foucaultiana del biopoder para argumentar que en la segunda mitad del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen biopolítico moderno atraviesa una transformación tan profunda que exige nombrarla con una categoría nueva: el régimen farmacopornográfico. Este régimen se caracteriza por dos operadores tecnopolíticos entrelazados: por una parte, la producción farmacéutica industrial masiva de moléculas sintéticas (hormonas, psicofármacos, anticonceptivos, viagra, testosterona, estrógenos) que se administran cotidianamente a poblaciones enteras para gobernar directamente los procesos hormonales, celulares y neuronales, produciendo así los sexos, los géneros, los estados de ánimo y las capacidades como efectos moleculares programables; por otra parte, la difusión masiva a escala planetaria de imágenes pornográficas que operan como dispositivo semiótico de gobierno del deseo, adiestrando los cuerpos en respuestas eróticas específicas y produciendo la sexualidad contemporánea como consumo mediatizado de fantasías industrialmente fabricadas. La farmacopornografía no reprime el sexo sino que lo produce industrialmente; no oculta el cuerpo sino que lo fabrica hormonalmente; no somete al sujeto mediante la culpa sino que lo interpela mediante la estimulación. Preciado documenta autoetnográficamente su propia experiencia con la administración voluntaria de testosterona (fuera de los protocolos médicos oficiales de reasignación de género) para hacer visibles los mecanismos moleculares de producción del género y para reivindicar el derecho a la experimentación soberana con los recursos farmacológicos del régimen. Esta perspectiva se articula con una crítica radical del binarismo sexo-género, con la reivindicación de las prácticas queer, trans e intersex como laboratorios de resistencia molecular al régimen farmacopornográfico, y con la propuesta de una filosofía política que reconozca la dimensión biotecnológica de la subjetividad contemporánea sin ceder al determinismo ni al esencialismo.