Definición
La categoría de Estado dueño, elaborada por Rita Segato en ensayos como Contra-pedagogías de la crueldad (2018) y en diversas intervenciones públicas sobre la crítica del Estado moderno, designa aquella configuración estatal característica de la modernidad occidental que se erige como propietario último de los cuerpos ubicados en el territorio bajo su jurisdicción, extendiendo así al conjunto de la vida social la lógica patriarcal del mandato de masculinidad. Segato sostiene que el Estado moderno, tal como se constituyó a partir de las revoluciones burguesas del siglo XVIII y particularmente a partir de la consolidación del Estado-nación en el siglo XIX, hereda y radicaliza la posición del padre en la familia patriarcal romana, esto es, del paterfamilias cuyo derecho absoluto sobre los miembros dependientes de su casa incluía la potestad sobre sus vidas, sus cuerpos y su descendencia. Este Estado dueño no debe confundirse con las formas prestatales de dominación tribal ni con los imperios antiguos, cuya arquitectura política obedecía a otras lógicas, sino que constituye una configuración específicamente moderna cuya novedad consiste en pretender ejercer sobre la totalidad de la población un dominio semejante al que el padre ejercía sobre su casa, mediante dispositivos jurídicos, administrativos, policiales, militares y biopolíticos cuya expansión no ha cesado. La tesis de Segato articula así una crítica feminista del Estado con una crítica anticolonial, puesto que la constitución del Estado dueño en América Latina se produjo mediante la imposición violenta de las formas patriarcales europeas sobre sociedades indígenas cuyas configuraciones de género, aunque no exentas de jerarquías, presentaban una dualidad complementaria irreductible al modelo monódico del paterfamilias romano. La categoría permite comprender por qué el Estado moderno resulta estructuralmente incapaz de proteger a las mujeres contra la violencia machista, puesto que la violencia patriarcal no constituye una anomalía respecto de la lógica estatal sino su prolongación consecuente en el ámbito de la vida cotidiana. Frente al Estado dueño, Segato defiende la reactivación de las formas comunitarias de gobierno, particularmente aquellas provenientes de las tradiciones indígenas, en las cuales la autoridad no se concentra monopólicamente sino que se distribuye mediante redes vinculares que resisten la lógica de propiedad. La categoría se articula con el conjunto de las críticas contemporáneas al Estado neoliberal, aunque introduce el vector específicamente feminista que otros análisis omiten.