Definición
La envidia primaria constituye una de las categorías más originales y controvertidas de la teoría kleiniana de las relaciones objetales, formulada de modo sistemático por Melanie Klein en su obra tardía Envidia y gratitud (Envy and Gratitude, 1957), donde la analista austríaca elabora en su forma más radical las implicaciones clínicas y metapsicológicas de su comprensión del mundo interno temprano del lactante. Klein, quien había desarrollado desde los años veinte un psicoanálisis infantil sostenido sobre la técnica del juego y sobre la reelaboración radical de la pulsión de muerte freudiana, distingue la envidia primaria de otras formas afines: no es celos (que suponen la presencia de un tercero disputado), no es codicia (que es apropiación devoradora del objeto deseado), no es odio (que responde a una frustración o a una herida), sino que constituye el impulso más elemental de atacar y destruir el objeto bueno precisamente por su condición de bueno, esto es, por la simple constatación de que el objeto posee cualidades vitalmente necesarias que el sujeto no posee en sí mismo. Klein sitúa esta envidia primaria en los primeros meses de vida y la localiza principalmente en la relación con el pecho materno, primer objeto en el que el lactante experimenta la escisión entre pecho ideal (nutricio, disponible, gratificante) y pecho persecutorio (ausente, negador, invasivo) característica de la posición esquizo-paranoide. La envidia primaria interfiere gravemente con la introyección del pecho bueno, condición fundamental de todo desarrollo psíquico sano posterior: si el lactante ataca envidiosamente al objeto que lo alimenta precisamente por su capacidad de alimentar, destruye internamente la posibilidad misma de nutrirse del objeto bueno, sabotea su propia gratitud y crea las condiciones para patologías estructurales graves en el adulto (paranoia, personalidad narcisista, imposibilidad de recibir el amor, envidia crónica). Etiológicamente, Klein atribuye a la envidia primaria un componente constitucional relacionado con la pulsión de muerte, tesis que le valió serias críticas incluso dentro del propio movimiento kleiniano posterior, pero que sigue siendo herramienta clínica indispensable para pensar ciertos casos de resistencia al tratamiento y de reacción terapéutica negativa.