La división del trabajo es la especialización productiva. Aparece como categoría central en dos autores con enfoques distintos:
Adam Smith — La riqueza de las naciones (1776):
Smith abre su libro con el famoso ejemplo del taller de alfileres: un trabajador solo produce apenas 20 alfileres al día. Diez trabajadores especializados en 18 operaciones distintas producen 48,000. La división del trabajo:
- Aumenta la destreza en cada operación.
- Ahorra tiempo de cambio de tarea.
- Facilita la mecanización de operaciones simples.
- Multiplica la productividad exponencialmente.
Sin embargo, Smith también advierte del efecto embrutecedor: el trabajador que solo hace una operación pierde inteligencia general. La educación pública debe compensarlo.
Émile Durkheim — La división del trabajo social (1893):
Durkheim reformula: la división del trabajo no es solo económica; transforma el tipo de solidaridad social:
- Solidaridad mecánica — sociedades tradicionales homogéneas. Todos son similares. La cohesión viene de compartir valores.
- Solidaridad orgánica — sociedades modernas diferenciadas. Todos son especializados. La cohesión viene de la interdependencia funcional.
Cuando la división del trabajo se hace anómica (sin regulación), aparece la anomia — pérdida de referencias morales — que Durkheim analiza en El suicidio (1897).
Herencia:
- Marx — la división del trabajo bajo el capitalismo aliena al trabajador.
- Sociología económica contemporánea.
- Braverman — descualificación del trabajo (1974).