Definición

El derecho a tener derechos (right to have rights) es una de las intervenciones filosófico-políticas más agudas de Hannah Arendt, formulada de manera concentrada en el capítulo noveno de Los orígenes del totalitarismo (The Origins of Totalitarianism, 1951), titulado “La decadencia del Estado-nación y el fin de los derechos humanos”. El análisis surge de la reflexión arendtiana sobre la experiencia europea de entreguerras, particularmente el fenómeno masivo de la apatridia (Statelessness) producido por la desintegración de los imperios multinacionales tras la Primera Guerra Mundial, por las purgas soviéticas y por las persecuciones nacionalsocialistas: millones de personas quedaron formalmente sin nacionalidad, sin país, sin protección de ningún Estado, expuestas a la absoluta vulnerabilidad de quienes no cuentan con comunidad política que los reconozca.

La tesis fundamental sostiene que los derechos humanos tradicionalmente formulados desde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 —vida, libertad, propiedad, seguridad, resistencia a la opresión— dependen, contrariamente a su pretensión de universalidad abstracta, del pertenecer a una comunidad política que los reconozca y los proteja. Cuando un ser humano queda desprovisto de esa pertenencia comunitaria —por expulsión, apátrida, refugiado forzoso, deportado sin destino, colonizado sin ciudadanía plena—, los derechos abstractamente proclamados a la humanidad entera se revelan como palabras vacías incapaces de proteger efectivamente a nadie. El apátrida descubre la paradoja terrible de que su condición de ser humano puro, sin ciudadanía ni comunidad, no le confiere ningún derecho reconocido.

Arendt formula así lo que denomina la aporía de los derechos humanos: la Declaración pretendía fundar los derechos en la humanidad misma del sujeto, con independencia de su pertenencia política, precisamente para inmunizarlos contra la arbitrariedad de los Estados. Pero la práctica histórica del siglo XX demostró que, cuando un ser humano queda reducido a mera humanidad sin cobertura estatal, no encuentra en el mundo ninguna instancia que garantice esos derechos supuestamente naturales. Los refugiados que llegaban a las fronteras europeas de los años treinta y cuarenta descubrían que ningún Estado los aceptaba, ningún tribunal los protegía, ninguna instancia internacional actuaba efectivamente por ellos. Su humanidad no tenía valor jurídico operativo.

Aquí emerge la reformulación arendtiana: el derecho fundamental no es este o aquel derecho específico (vida, libertad, propiedad), sino el derecho a tener derechos, es decir, el derecho a pertenecer a una comunidad política que reconozca y garantice los derechos específicos. Este derecho previo, presupuesto tácito y jamás formulado por las declaraciones tradicionales, es el que la experiencia de los apátridas puso al descubierto por su ausencia catastrófica. El derecho a tener derechos exige la existencia de un espacio político común donde la persona sea reconocida como sujeto de acción y opinión, como quien puede aparecer ante otros en su singularidad y ser tomado en cuenta como agente.

La lección arendtiana tiene consecuencias considerables. Primero, ninguna teoría de los derechos humanos puede sostenerse consistentemente si desconoce el suelo político de reconocimiento comunitario del que depende su eficacia. Segundo, la política del refugio y de la ciudadanía no es asunto administrativo secundario sino cuestión central de la teoría de los derechos: expulsar a alguien de la comunidad política es privarlo del derecho fundamental de tener derechos. Tercero, la responsabilidad política de reconocer al recién llegado, al desamparado, al perseguido, es constitutiva de cualquier comunidad política decente.

El análisis arendtiano ha nutrido la teoría de la ciudadanía cosmopolita, el debate sobre derechos de los migrantes y refugiados, la reflexión contemporánea sobre necropolítica y estados de excepción (Agamben, Butler, Balibar), y la crítica interseccional de los universales abstractos. Frente a las crisis migratorias del siglo XXI, la fórmula arendtiana ha adquirido renovada urgencia política.

Pensadores donde aparece

Ver también