Definición
El consentimiento (consent) es la categoría central de la teoría política de John Locke y una de las bases del contractualismo liberal moderno. Locke la elabora principalmente en el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil (Second Treatise of Government, 1690), especialmente en los capítulos octavo y noveno, y la enlaza sistemáticamente con las nociones de estado de naturaleza, derechos naturales, propiedad y sociedad civil. La tesis fundamental es que la legitimidad de todo gobierno reposa exclusivamente sobre el consentimiento libre de los gobernados: no hay autoridad política natural, no hay derecho divino de reyes, no hay sumisión debida al padre eterno. Los seres humanos, iguales por naturaleza y libres en el estado de naturaleza, poseen derechos anteriores a toda sociedad —vida, libertad y propiedad— y solo pueden ser legítimamente sometidos a un poder político si voluntariamente consienten en constituirlo mediante un pacto orientado a proteger mejor esos derechos. Locke distingue dos formas de consentimiento. El consentimiento expreso es el acto explícito por el cual un individuo, típicamente al alcanzar la mayoría de edad y decidir permanecer en una sociedad, se declara miembro de ella y acepta sus leyes. El consentimiento tácito es más problemático: Locke sostiene que quien disfruta de los beneficios de una sociedad —transitar por sus caminos, poseer propiedad bajo sus leyes, gozar de la protección de sus instituciones— consiente tácitamente en obedecer sus leyes durante el tiempo que permanezca. Esta segunda forma ha sido objeto de crítica clásica desde Hume, quien objetó que el consentimiento tácito puede confundirse con el mero no poder ejercer la salida, y la crítica se ha reactivado en debates contemporáneos sobre migración, ciudadanía y participación política. El consentimiento lockeano justifica también el derecho de resistencia: si el gobierno viola sistemáticamente los derechos naturales que fue instituido para proteger, rompe el pacto y los ciudadanos recuperan el derecho a modificarlo o disolverlo. Esta idea inspiró la Revolución Gloriosa inglesa y la Declaración de Independencia estadounidense. La categoría es fundamental para todo el pensamiento liberal posterior —de Rousseau a Rawls, pasando por Kant y Mill— y para las teorías contemporáneas de la legitimidad democrática, del contrato hipotético y del consentimiento en clínica y bioética.