Definición
La colonialidad del género es la categoría analítica que la filósofa argentina radicada en Estados Unidos María Lugones formula en dos artículos decisivos —“Heterosexualism and the Colonial/Modern Gender System” (Hypatia, 2007) y “Toward a Decolonial Feminism” (Hypatia, 2010)— para complementar y a la vez desestabilizar críticamente la teoría de la colonialidad del poder desarrollada por el sociólogo peruano Aníbal Quijano en textos como “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina” (2000). Lugones acepta el marco quijaniano según el cual la colonización europea de las Américas inauguró un sistema mundial moderno-colonial donde la clasificación racial de la población opera como matriz estructurante del poder, del saber y del ser. Pero le reprocha a Quijano haber tratado el género como categoría empírica ya dada, sin advertir que el género binario moderno —hombre/mujer como polos opuestos, jerárquicos y heterosexuales— es él mismo producto histórico del proyecto colonial.
Con apoyo en la investigación de etnohistoriadoras como Oyèrónkẹ́ Oyěwùmí (The Invention of Women, 1997) sobre las sociedades yoruba precoloniales y en trabajos sobre pueblos amerindios que reconocían configuraciones de género no binarias —los two-spirit, las mujeres de barbas, las masculinidades sin cuerpos masculinos—, Lugones sostiene que la colonialidad no sólo se impuso mediante la conquista militar y la extracción económica, sino que produjo una nueva ontología del ser humano en la que género, raza y sexualidad quedaron entrelazados de manera inextricable. El género moderno colonial es dimorfista, heterosexual, biologizado y jerárquico; adjudica humanidad plena sólo a los cuerpos blancos, europeos, propietarios y heteronormados, negando esa condición a los colonizados, esclavizados e indígenas, cuyas configuraciones de género y sexualidad quedaron simultáneamente racializadas y patologizadas.
La conclusión política de la propuesta es que ningún feminismo puede resultar emancipatorio si no reconoce que la categoría “mujer” no es universal ni transhistórica sino producto occidental colonial, y que las mujeres colonizadas fueron oprimidas no simplemente en tanto que mujeres —como si el género fuera dimensión aislable— sino como no-mujeres, es decir, como cuerpos generizados de manera diferente por sus propias sociedades y luego colonizados por la categoría europea. El feminismo descolonial que Lugones postula parte, por consiguiente, de las resistencias históricas y contemporáneas de mujeres racializadas, indígenas y del Sur global, y rechaza tanto el universalismo del feminismo blanco liberal como el separatismo esencialista.
El concepto ha sido decisivo para el pensamiento feminista latinoamericano contemporáneo (Rita Segato, Silvia Rivera Cusicanqui, Yuderkys Espinosa, Ochy Curiel) y para los estudios queer descoloniales.