Definición
La autonomía indígena constituye una de las categorías centrales del compromiso filosófico y político tardío de Luis Villoro, filósofo mexicano formado en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la tradición fenomenológica husserliana, cuya obra atraviesa la filosofía de la historia, la epistemología, la filosofía política y el análisis de la modernidad latinoamericana. La categoría adquiere densidad conceptual particular a raíz del levantamiento zapatista en Chiapas el 1 de enero de 1994 —al que Villoro adhiere pública e intelectualmente— y queda formulada de manera sistemática en obras como Estado plural, pluralidad de culturas (1998) y El poder y el valor: fundamentos de una ética política (1997), así como en numerosos ensayos y conferencias posteriores.
Villoro parte del diagnóstico de que el proyecto del Estado-nación moderno, tal como fue diseñado a partir de los tratados de Westfalia y consolidado por las revoluciones liberales del siglo XIX, opera bajo el supuesto de una homogeneidad cultural, lingüística y jurídica sobre el territorio nacional. Este supuesto —falso ya en Europa pero especialmente devastador en América Latina, donde persistieron numerosas naciones indígenas anteriores a la colonización— produjo estados criollos que trataron a las poblaciones originarias como súbditos incompletos a integrar mediante la castellanización, la asimilación cultural y la privatización de las tierras comunales. El indigenismo del siglo XX, incluso en sus versiones progresistas mexicanas, mantuvo esta lógica asimilacionista bajo el ropaje de la integración desarrollista.
Frente a este modelo, Villoro sostiene que las naciones indígenas conservan derechos históricos preexistentes al Estado-nación republicano y que su autonomía —el reconocimiento constitucional de sus territorios, sus lenguas, sus sistemas normativos, sus formas de autogobierno y su capacidad de participación política diferenciada— constituye una forma legítima de organización política post-Estado-nación homogéneo. La autonomía no es separatismo ni secesión; es reconocimiento pluralista dentro de un Estado que acepta su propia diversidad constitutiva. Villoro elabora esta propuesta en diálogo con la tradición liberal contemporánea (Rawls, Taylor, Kymlicka) pero introduce la especificidad histórica del colonialismo interno latinoamericano que aquellas teorías no habían tematizado suficientemente.
El compromiso villoriano se expresó también en su participación como asesor filosófico durante las negociaciones de los Acuerdos de San Andrés (1996) entre el gobierno mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyo incumplimiento por parte del Estado Villoro denunció públicamente. Su propuesta ha influido en el pensamiento político latinoamericano contemporáneo, en debates sobre plurinacionalidad constitucional (Bolivia, Ecuador), en el filosofía descolonial (Dussel, Mignolo) y en las discusiones sobre justicia epistémica intercultural.