Definición
El atomismo epicúreo es la reelaboración que Epicuro hace de la física de los atomistas presocráticos, Leucipo y Demócrito, y que fundamenta filosóficamente su ética de la ataraxia. Aunque casi toda su obra física —el gran tratado Sobre la naturaleza en 37 libros— se ha perdido, disponemos de la exposición sistemática en la Carta a Herodoto conservada por Diógenes Laercio, en las Máximas capitales y sobre todo en el poema De rerum natura de Lucrecio, discípulo latino que en el siglo primero antes de nuestra era ofrece la exposición más completa del sistema. Los principios básicos son cuatro. Primero, nada nace de la nada ni se aniquila en la nada; el universo es eterno y solo se transforman las composiciones de sus elementos. Segundo, los elementos últimos son los átomos, entidades corpúsculares, indivisibles, invisibles, dotadas solamente de propiedades geométricas y de peso; y el vacío, condición necesaria del movimiento. Tercero, los átomos son infinitos en número y el vacío en extensión, de modo que existen infinitos mundos, algunos semejantes al nuestro, otros diferentes, generándose y disolviéndose según necesidades naturales. Cuarto, el movimiento originario de los átomos es la caída paralela en el vacío por su propio peso; pero Epicuro introduce, contra Demócrito, la doctrina del clinamen (declinación), una desviación mínima e imprevisible de la trayectoria vertical que rompe el paralelismo, produce colisiones y da origen a las composiciones y a los mundos. El clinamen tiene además una función ética: permite fundar la libertad del alma frente al determinismo mecánico estricto, cuestión decisiva para no caer, según Epicuro, en un fatalismo que anulase la responsabilidad. La física atomista sirve a la ética: si todo lo que existe es composición transitoria de átomos, los dioses no gobiernan providencialmente el mundo, la muerte no es un acontecimiento que podamos padecer y las supersticiones religiosas pierden fundamento. La liberación del temor a los dioses y a la muerte se sigue del conocimiento correcto de la naturaleza, y ese es el sentido del célebre precepto epicúreo “sin física no hay ataraxia”. La influencia del atomismo epicúreo es enorme en Gassendi, Locke, la ilustración francesa, Marx (tesis doctoral) y la lectura althusseriana del materialismo aleatorio.