Definición
El utilitarismo cualitativo es la reformulación que John Stuart Mill introduce del utilitarismo clásico benthamita en el ensayo Utilitarianism, publicado por entregas en Fraser’s Magazine en 1861 y en volumen separado en 1863. Mill parte del principio fundacional del utilitarismo, formulado por Jeremy Bentham en An Introduction to the Principles of Morals and Legislation (1789): la acción moralmente correcta es aquella que produce la mayor cantidad de felicidad para el mayor número de personas afectadas, entendiendo la felicidad como suma neta de placer sobre dolor. Sin embargo, el utilitarismo benthamita había sostenido explícitamente que la evaluación de los placeres debía hacerse mediante criterios puramente cuantitativos (intensidad, duración, certeza, proximidad, fecundidad, pureza, extensión), y había rechazado explícitamente distinciones cualitativas entre placeres, sosteniendo la célebre afirmación de que si la cantidad de placer es igual, jugar al push-pin es tan bueno como leer poesía. Mill considera que esta posición hace al utilitarismo vulnerable a la acusación de doctrina digna sólo de cerdos y busca refutarla introduciendo una distinción cualitativa entre placeres superiores e inferiores. Los placeres superiores son aquellos que involucran facultades específicamente humanas, particularmente las facultades intelectuales, morales y estéticas; los placeres inferiores son aquellos que compartimos con los animales no humanos. Mill sostiene que los primeros son cualitativamente preferibles a los segundos y que esta preferencia no depende de una mayor cantidad de placer sino de una diferencia cualitativa intrínseca. El criterio para establecer esta jerarquía cualitativa es el juicio competente: si personas que han experimentado ambos tipos de placer prefieren decididamente los superiores, entonces los superiores son objetivamente mejores, aun cuando frecuentemente vengan acompañados de mayor descontento. De ahí la célebre formulación milliana: es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho. La reformulación cualitativa introduce una tensión filosófica reconocida en la tradición: si los placeres se ordenan por criterios cualitativos independientes de su cantidad neta, entonces el principio último ya no parece ser exactamente la maximización del placer, y el utilitarismo se abre a la crítica de haber traicionado su fundamento hedonista para acomodar intuiciones no utilitaristas. Esta tensión ha alimentado buena parte de los debates posteriores sobre utilitarismo de reglas, utilitarismo de preferencias e intuicionismo pluralista.