Definición

La distinción entre moral del amo (Herrenmoral) y moral del esclavo (Sklavenmoral) constituye una de las intervenciones más incisivas de Friedrich Nietzsche en la crítica de la tradición ética occidental, y es formulada de manera sistemática en el aforismo 260 de Más allá del bien y del mal (1886) y desplegada en el primer tratado de La genealogía de la moral (1887). Nietzsche no propone dos tipologías descriptivas de sujetos históricos, sino dos matrices axiológicas antagónicas cuyo enfrentamiento genealógico habría configurado la moral europea. La moral del amo es la valoración originaria de las aristocracias arcaicas, que parten desde sí mismas y desde su propia forma de vida floreciente para llamar bueno (gut) a lo noble, fuerte, veraz, generoso, hermoso y afirmativo, y llamar malo (schlecht) de manera derivada y sin animosidad a lo bajo, débil o común. Es una moral de la afirmación pura, que dice sí a la vida desde el desbordamiento de fuerzas. La moral del esclavo, en cambio, invierte esa lógica: nace del resentimiento (Ressentiment) de aquellos a quienes se les prohíbe la acción noble, procede mediante negación, empieza por decir no al otro poderoso llamándolo malvado (böse), y solo derivadamente se autodefine como bueno como reverso de esa oposición. Es una moral reactiva que necesita del enemigo exterior para constituirse. Nietzsche identifica el gran acontecimiento genealógico —la revuelta esclava en la moral— en la operación llevada a cabo por el judaísmo profético y prolongada por el cristianismo, que habría invertido la tabla de valores aristocrática y consagrado como virtudes la humildad, la mansedumbre, la piedad y la compasión. Esta genealogía no es un simple retorno reaccionario, sino una operación crítica que busca abrir el espacio para una transvaloración de todos los valores.

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