Definición
La tesis de la mente modular sostiene que la arquitectura cognitiva humana no funciona como un procesador de propósito general aplicable indistintamente a cualquier tarea, sino como un ensamblaje de sistemas especializados —módulos— cada uno diseñado por selección natural para resolver problemas adaptativos específicos que enfrentaron nuestros ancestros durante el Pleistoceno. Steven Pinker sistematiza y populariza esta perspectiva en Cómo funciona la mente (How the Mind Works, 1997) y en La tabla rasa (The Blank Slate, 2002), retomando y extendiendo el programa formulado inicialmente por Jerry Fodor en The Modularity of Mind (1983) y radicalizado por la psicología evolucionista de Leda Cosmides y John Tooby.
Fodor había propuesto la modularidad restringida a los sistemas de entrada (percepción, lenguaje) caracterizados por nueve propiedades: dominio-específicos, obligatorios, rápidos, encapsulados informacionalmente, superficialmente accesibles, con base neural fija, con patrones característicos de desarrollo y de deterioro, y aislados del sistema central. La psicología evolucionista amplía radicalmente la propuesta afirmando la modularidad masiva: no sólo los sistemas perceptivos son modulares, sino también los procesos superiores —detección de tramposos, elección de pareja, cuidado parental, teoría de la mente, gramática universal, categorización folk de plantas y animales, evitación de contaminación, coalición grupal—.
Pinker articula esta modularidad masiva con dos supuestos fundamentales: primero, que la mente es producto de la evolución adaptativa, no un accidente evolutivo ni una tabula rasa cultural; segundo, que los universales cognitivos identificados por la antropología (Brown, 1991) evidencian una naturaleza humana común subyacente a la diversidad cultural. El resultado es una posición explícitamente contraria a lo que Pinker denomina “modelo estándar de las ciencias sociales”, que atribuye la conducta humana casi exclusivamente al aprendizaje cultural y niega toda determinación biológica sustantiva.
Las críticas al programa han sido numerosas y provienen de diversos flancos. Los conexionistas cuestionan la plausibilidad neural de módulos discretos. Filósofos como Buller (Adapting Minds, 2005) han cuestionado la reconstrucción evolutiva de módulos específicos. La antropología crítica y los estudios sociales del conocimiento denuncian el uso ideológico del argumento evolucionista para naturalizar desigualdades. Las neurociencias contemporáneas han desarrollado modelos más flexibles de especialización cortical (plasticidad, integración de redes). Pese a las críticas, la tesis modular sigue siendo referencia central del debate sobre naturaleza humana, cognición y determinación biológica de la conducta.