Definición
La teoría de la estructuración constituye la aportación mayor del sociólogo británico Anthony Giddens a la teoría social contemporánea, elaborada a lo largo de una serie de obras que culminan en La constitución de la sociedad: bases para la teoría de la estructuración (The Constitution of Society: Outline of the Theory of Structuration, 1984), y anticipada en trabajos previos como Las nuevas reglas del método sociológico (1976) y Problemas centrales en teoría social (1979). Giddens formula la teoría en respuesta al que considera el dualismo paralizante que ha atravesado la sociología clásica: por una parte, las tradiciones estructuralistas y funcionalistas (Durkheim, Parsons, el estructuralismo francés) que han privilegiado la determinación de la conducta individual por las estructuras sociales objetivas hasta el punto de disolver la agencia efectiva de los sujetos; por otra parte, las tradiciones interpretativas y accionalistas (Weber, la fenomenología social, el interaccionismo simbólico, la etnometodología) que han privilegiado la constitución del mundo social por la acción significativa de los sujetos hasta el punto de perder de vista las restricciones estructurales. La teoría de la estructuración propone superar este dualismo mediante lo que Giddens llama la dualidad de la estructura: la estructura no es exterior a los sujetos que la reproducen sino que existe únicamente en tanto es actualizada por sus prácticas efectivas y en la memoria discursiva de los agentes competentes, y a su vez las prácticas de los agentes están constitutivamente informadas por las estructuras que ellas mismas contribuyen a reproducir o transformar. La estructura es simultáneamente medio y resultado de la acción, y no una realidad separable de esta. Giddens articula esta tesis mediante conceptos operativos como la reflexividad de los agentes (los sujetos monitorean rutinariamente sus acciones y las circunstancias sociales en que se inscriben), la conciencia práctica (saber tácito irreflexivo que orienta la acción cotidiana), la conciencia discursiva (saber explicitable en el habla), las reglas y recursos como constituyentes de las estructuras, y las modalidades de estructuración (significación, dominación, legitimación) que articulan la reproducción de las prácticas en el tiempo y el espacio. Esta teoría influyó decisivamente sobre las discusiones sociológicas de los años ochenta y noventa y ha resultado fundacional para la comprensión de la modernidad reflexiva que Giddens elaboró posteriormente.