Definición
Las cuatro dimensiones del existir constituyen una categoría fundamental de la psicología existencial desarrollada por Rollo May, quien las incorporó a la clínica anglosajona a partir de su lectura crítica de la analítica del Dasein heideggeriana y de la fenomenología de la psiquiatría existencial suiza (Ludwig Binswanger, Medard Boss) a la que dedicó junto a Ernest Angel y Henri Ellenberger la obra colectiva Existence: A New Dimension in Psychiatry and Psychology (1958). Recuperando la triple articulación del ser-en-el-mundo que Binswanger había reformulado desde Heidegger, May distingue cuatro dimensiones o mundos (Welten) que constituyen los planos coexistenciales de toda existencia humana concreta y que la clínica existencial debe explorar sistemáticamente en cada caso: el Umwelt o mundo circundante, que designa la relación del sujeto con la naturaleza, con el mundo biológico y físico, con las condiciones materiales, corporales y ambientales de su existencia; el Mitwelt o mundo con, que designa la esfera de las relaciones intersubjetivas con otros seres humanos concretos y la trama social e histórica que configura el ser-con; el Eigenwelt o mundo propio, que designa la relación del sujeto consigo mismo, la conciencia reflexiva, la autoexperiencia y la elaboración de la propia identidad singular; y el Überwelt o mundo trascendente, dimensión que May añade explícitamente a la triada binswangeriana para nombrar la relación del sujeto con lo espiritual, con los valores últimos, con el sentido de la vida, con lo sagrado o con la trascendencia en un sentido no necesariamente religioso institucional. La patología, en esta perspectiva, no se reduce a un déficit puntual en un plano aislado sino que consiste típicamente en el empobrecimiento, la evitación o la desintegración de alguna de estas dimensiones, dejando al sujeto reducido a una existencia mutilada; la tarea clínica consiste en restablecer el equilibrio dinámico entre las cuatro dimensiones para facilitar una existencia plenamente humana capaz de asumir simultáneamente su corporalidad, su socialidad, su interioridad y su horizonte de sentido.